Coloreemos la ciudad
¿A quien de nosotros no gustaría ver la propia ciudad,
en vez de gris a causa de la soledad e indiferencia,
coloreada por el amor que acerca a las personas
y construye la fraternidad?
Quisiéramos hacer alguna cosa, pero que?
De donde comenzar?
Bastaría una pequeña regla de oro para cambiar el mundo.
Hay una palabra, escrita en el Evangelio, que da que pensar
Haz a los otros aquello que te gustaría que te lo hiciesen a ti
Es una ley universal común a todas las religiones,
escrita en el corazón de cada hombre,
Realmente preciosa que se hace llamar Regla de oro.
Probemos de vivirla desde ahora
Comenzando por quien esta al lado nuestro, también en este momento
Hagamos nuestros cálculos para colorear una ciudad
(+)
Unamos nuestra fuerza a aquellas de los amigos
Que condividen nuestros mismos Ideales
Prometámonos amor reciproco y constante
Después miremos alrededor nuestro:
Tomemos las medidas de nuestra ciudad.
Elijamos por donde comenzar
Para colorearla con nuestro amor.
(:)
Compartamos con los otros
no solo lo que tengamos
sino también lo que somos.
Que cada uno de nosotros
llore con quien llore,
se alegre con quien esta alegre
sin cansarse nunca.
(-)
Pobres, solitarios, marginados
Que podemos hacer?
Corramos hacia ellos cada día!
Si alguno tiene hambre,
llevémosle de comer
algo para vestir, si no tiene ropas
si esta solo, un poco de compañía.
Vayamos junto a ellos, no solo cargados de bienes materiales,
Sino también para donar un poco de tiempo, un saludo,
atención, escucha.
Acariciémosle sobre todo con nuestra sonrisa,
sin dejar solo a ninguno.
(X)
Multipliquemos nuestro amor,
ampliando nuestra mirada hacia todos.
Cada uno de los que pasan al lado nuestro,
ricos o pobres, lindos o feos,
capaces y menos capaces,
de mi religión o de otra,
es un prójimo para amar.
Descubramos la riqueza que cada uno trae consigo
y dialoguemos con todos
buscando aquello que nos une.
Otros nos seguirán
(%)
No será siempre fácil, porque el compromiso cuesta.
Si alguno se burla, perdonemos.
Hagamos nuestra parte
y donde nosotros no podemos llegar,
confiemos en Dios,
sin limitar nuestros objetivos.
Recibiremos siempre cien veces más.
(=)
Pero si Dios esta con nosotros,
una ciudad es muy poco
apuntemos a la fraternidad universal,
al mundo unido.
Necesitamos también de vos,
de tu pincelada de color,
para llegar a la meta.
demos al máximo cada día
para no arrepentirnos nunca
de hacer amado demasiado poco